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Profeta Nostradamus
Nostradamus fue un hombre singular y admirado en la Francia
del siglo XVI, y a partir de entonces también en el
resto del mundo. Michel de Nostredame nació al mediodía del 14
de Diciembre de 1503 en Saint-Rèmuy-de-Provence.
Hijo de padres de origen judío, que por la inquisición
tuvieron presiones para convertirse al catolicismo, teniendo
que bautizarse y cambiar de identidad para evitar represalias
en tiempos de Luis XII, y adoptaron como tantos otros el nombre
de algún lugar. En el caso de los familiares de Michel
adoptaron el nombre del barrio donde habían vivido
durante dos generaciones, el barrio de nuestra señora.
Fue así como nació a la religión católica
Michel de Nostredame.
Recibió una educación completa en el
conocimiento de las distintas hierbas y plantas, pero pronto
mostraría interés en las artes mágicas
y lecturas secretas, así como en la ciencia de las
estrellas. Fue su abuelo quien lo inició en estos estudios,
convirtiéndose en médico, matemático,
astrólogo y astrónomo y dominando diversas lenguas
como el griego, latín y hebreo.
Cuando su abuelo falleció, enviaron al joven Michel
a Aviñón para terminar sus estudios, y allí
asombró a todos por sus conocimientos de la Naturaleza
y, sobre todo, por su memoria excepcional, que le permitía
recitar cualquier lección, tras leerla una sola vez.

Salió de Aviñón en 1521, para seguir
sus estudios en la Academia de Montpellier. Pero pronto la
peste azotó el Languedoc, y Michel abandonó
la academia para atender a los enfermos de Narbonne, de Toulouse
y Burdeos. Esta fase de su carrera sería la que más
conocimientos prácticos le aportaría, ya que
pudo trabajar y observar codo con codo a los diferentes médicos
que realizaban la misma labor.
Terminado el peligro de la epidemia regreso a Montpellier,
donde acabó doctorándose a pesar de que fue
un alumno reprochado por sus maestros, ya que se salía
de lo estrictamente correcto en aquellos tiempos, pero que
hoy es fundamental en cualquier intervención sanitaria.
Ya doctorado, Michel se ganaba la vida como médico
y vendiendo productos curativos y cosméticos realizados
por él mismo. A partir de ahí, se fue a Agen donde se casó
en 1534. Pero la plaga de la peste, le arrebató tanto
a su esposa como a sus dos hijos.
Solitario y montado en su mula recorrió Francia e Italia,
donde la gente pudo apreciar las dotes de clarividencia demostrada
que Michel tenía.
Un día, mientras seguía su camino se encontró
a un joven monje franciscano, bajo de su mula y mostró
respeto arrodillándose ante él. Cuando el franciscano
mostró su extrañeza, él explicó:
-Siempre hay que arrodillarse delante del Papa-
En efecto, aquel joven monje fue, veinte años más
tarde el Papa Sixto IV.
En 1547 volvió a casarse y se instaló en Salon
donde ejerció la medicina y aplicando los diversos
conocimientos que poseía. Durante ese periodo de tranquilidad
y estabilidad aprovechó para escribir y publicar unos
almanaques anuales, un libro titulado “Los afeites y
perfumes para ilustrar y embellecer el rostro”, y un
libro de recetas.
Pero en 1555 representó sus visiones en las tres primeras
Centurias de sus profecías, más de cincuenta
y tres cuartetos de la cuarta, precedidos del “Prefacio
a su hijo César”.
Y es que todas las profecías están formadas
por cuartetos y escritas en verso que agrupadas de cien en
cien forman las centurias. Debido a su éxito en 1557
había editado ya siete Centurias.
Pronto obtuvo gran fama como profeta y Catalina de Médicis,
amante de las ciencias ocultas, lo llamó a la corte.
A partir de este momento ofreció sus servicios a la
realeza y nobleza de aquella época.
Pero la premonición que realmente le dio fama fue
la que en 1554, escribió y que anunciaba la muerte
del rey Enrique II, esta decía así:
"El león joven al viejo dominará
en campo bélico por duelo singular,
en jaula de oro le saltará los ojos
dos clases una, luego morir por muerte cruel."
En efecto, en 1559, el rey francés organizó,
con gran ornato y pompa, una serie de actividades festivas
de la época, como paseos, comidas y torneos para celebrar
la boda de su hermana Margarita con el duque de Saboya. El
experto y guerrero rey en el último acontecimiento
festivo de la jornada ofreció romper lanzas, para engrandecer
los acontecimientos, al joven conde de Montgomery, de quien
había oído maravillas en el campo de batalla.
Durante la lucha, la punta de la lanza de Montgomery penetró
por la visera del morrión que llevaba el rey con adornos
de oro, y le perforó un ojo. Días después
el rey murió en medio de atroces padecimientos.
Muchas habían sido los aciertos de Michel hasta ese
momento pero esta sin le dio gran Fama por toda Francia e
Italia. Sus vaticinios, escritos de un modo deliberadamente
hermético, han asombrado por su estremecedora exactitud.
Cubierto de honores, el sabio murió en 1566 en Salon-en-Creus,
dejando una última predicción a su sacerdote.
El 1 de Julio de 1566 Nostradamus ofreció su predicción
final a su sacerdote. En respuesta al adiós del sacerdote
de "hasta man¢ana," Nostradamus se dice para
haber contestado: "usted no me encontrará
vivo en la salida del sol."
Muchos autores, durante los últimos cuatro siglos,
conscientes de la importancia de los avisos que Nostradamus
nos legó, han intentado una interpretación a
sus más de diez Centurias, pero la verdad es que el
éxito no les ha acompañado en casi ninguna ocasión.
Solo cuando los acontecimientos ya han sucedido es cuando
se les encuentra algún sentido. Los últimos
estudias apuntan al uso de las matemáticas para poder
dar solución definitiva a este enigma, ya que según
ellos es el único procedimiento en el que todo lo que
predijo Nostradamus tiene cabida.
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